¿Un Trauma infantil? “Me da miedo acercarme al agua”

Por Máriat Bernabé

¿Un Trauma infantil? “Me da miedo acercarme al agua”

A los 6 años estuve a punto de ahogarme y hoy, 22 años después, aún no he logrado aprender a nadar. Cada verano paso muchas tardes sola por no ir a la piscina. ¿Cómo podría superarlo? Isabel Zaragoza.

Las personas reaccionamos de diferente manera ante un mismo trance de peligro. Mientras unas lo afrontan y lo superan, otras se quedan con un gran trauma de pavor insuperable. En tu caso, lo que ocurrió a los 6 años, además de hacerte pasar por una situación sumamente peligrosa, posiblemente ha sido el detonante de un mecanismo de miedo mucho más antiguo. Seguramente cuando estuviste a punto de ahogarte no fue la primera vez que pasabas por un trance semejante, sino la última vez que te ocurrió un hecho tan terrible como para activar una reacción afectiva caracterizada por la incertidumbre y el temor.

Ahora que prácticamente estás empezando a vivir es el momento de afrontar lo que te hace sufrir y transformarlo en libertad de acción y capacidad de disfrutar. Mediante hipnosis regresiva averiguaríamos en qué otros momentos de tu pasado experimentaste el mismo miedo y peligro que cuando estuviste a punto de ahogarte. Posiblemente trabajando con la Terapia Regresiva encontraríamos vidas pasadas que también estarían relacionadas o son el origen de ese miedo. O sea, con el origen de un síndrome de repetición compulsiva tal y como enunció Freud. Cuando ha sucedido un hecho traumático en una vida pasada tendemos a repetir el mismo patrón en diferentes vidas y después en la actual.

Para comprenderlo mejor vamos a ilustrarlo con un proceso de terapia regresiva que he vivido en mi consulta. A Cristina de 28 años, universitaria, atractiva y con un trabajo satisfactorio, a veces le sobrevienen ataques de pánico en los que se siente como si se ahogara. Todas sus relaciones han fallado y por eso viene a terapia regresiva. La siguiente transcripción es parte de una sesión, tras varias de trabajo.

Previamente se ha descrito como un hombre de 28 años en el París de principios del siglo XX. Está a orillas del Sena con su novia, de la que está muy enamorado pero tiene que decirle que sus padres van a casarle con la hija de un rico burgués. Terapeuta: ¿Qué sientes al romper con ella? Paciente: Que una parte de mí se rompe. Pero si no me caso con la heredera mi familia pasará penalidades. Mi novia huye despavorida, resbala y se cae al río. Intento sacarla y no puedo. Lleva una falda larga de terciopelo y se ha enganchado. Tomo aire y me sumerjo para empujar desde abajo. ¡Me he enganchado el pie en unos troncos! me falta el aire y me muero sin salvar a mi novia y sin ayudar a mi familia. Terapeuta: ¿Qué sientes ahora? Paciente: Por mi culpa todos sufren, es una situación que me sobrepasa. Es como cuando debo tomar una decisión de carácter emocional o intento aprender a nadar. Al no escuchar mi corazón me perjudico a mí y no puedo ayudar a los demás. Ahora sé que no tengo que sentirme culpable. Esta es otra vida y no tiene porque sufrir nadie por mi causa ya que hay soluciones.

A Cristina las sesiones le ayudaron a enmarcar los sentimientos de su vida real y le aportaron una fortaleza capaz de ayudarle a afrontar los desafíos de la vida con mayor tranquilidad. El afrontar, el tomar conciencia de tu problema hace que este momento se convierta en un momento muy importante de tu vida.

Si ha sucedido un hecho traumático en una vida pasada tendemos a repetirlo

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